Un visitante compartió en redes sociales que enfrentó problemas para localizar paradas, identificar rutas y recargar su tarjeta de transporte.
El usuario aseguró que esperó hasta 50 minutos para abordar un camión y terminó caminando tres kilómetros para llegar a su hotel.
Un turista japonés compartió en redes sociales las dificultades que enfrentó al intentar utilizar el transporte público durante su estancia en Monterrey, previo al partido entre las selecciones de Japón y Túnez en el Estadio Monterrey.
El visitante, identificado en la plataforma X como @TASKing13, relató que tomó como referencia Google Maps para encontrar una ruta de camión que lo llevara a su hotel; sin embargo, señaló que las ubicaciones de las paradas no coincidían con las que mostraba la aplicación.
De acuerdo con su publicación, después de recorrer varios puntos para localizar una parada, tuvo que esperar durante un largo periodo sin que pasara alguna unidad. El turista aseguró que permaneció cerca de 50 minutos en espera, pese a que, según los horarios consultados en línea, ya debían haber circulado varios camiones por la zona.
Aunque destacó la amabilidad de la gente de Monterrey, consideró que el sistema de transporte resulta complicado para visitantes que no conocen la ciudad, especialmente por la falta de señalización clara y la dificultad para identificar algunas rutas.
Cuando finalmente logró abordar una unidad, se encontró con que el saldo de su tarjeta Me Muevo era insuficiente para cubrir el viaje, por lo que tuvo que descender del camión. Posteriormente, tomó un vehículo de aplicación para acudir a una tienda de conveniencia y recargar la tarjeta antes de intentar nuevamente trasladarse en transporte público.
El usuario también señaló que los números de ruta en algunas unidades son poco visibles, lo que puede generar confusión entre quienes no están familiarizados con los recorridos. En su caso, explicó que abordó un camión equivocado, pese a intentar confirmar el trayecto con apoyo de Google Translate y una aplicación de rutas.
Finalmente, tuvo que descender antes de llegar a su destino y caminar alrededor de tres kilómetros para llegar a su hospedaje. Su experiencia generó comentarios sobre los retos de movilidad que pueden enfrentar turistas nacionales e internacionales en el área metropolitana de Monterrey.
