La producción local registra un déficit estimado de 90 por ciento, lo que ha obligado a restaurantes a traer el producto de otras entidades.
La falta de lluvias, los costos logísticos y la ausencia de apoyos al sector caprino agravan la situación.
El cabrito, uno de los platillos más representativos de Nuevo León, enfrenta un panorama complicado debido a la baja producción local, el encarecimiento del producto y la falta de apoyos para las personas dedicadas a la crianza de ganado caprino.
De acuerdo con información del sector restaurantero, Nuevo León llegó a la temporada mundialista con un déficit aproximado de 90 por ciento en la producción local de cabrito, situación que ha obligado a distintos establecimientos a buscar proveedores en otras entidades del país.
El producto que se ofrece en restaurantes de la entidad proviene principalmente de Coahuila, Durango, Zacatecas y Tamaulipas. Esta necesidad de trasladar el ganado o la carne desde otros estados incrementa los costos de adquisición, logística y preparación para los negocios dedicados a la venta de alimentos.
Se ha reportado que el precio del cabrito puede aumentar hasta 66 por ciento para los restauranteros, mientras que en algunos establecimientos incluso existe la posibilidad de que el platillo no esté disponible de manera constante.
Entre los factores que han afectado al sector se encuentra la falta de lluvias registrada en años anteriores, la cual redujo la disponibilidad de forraje utilizado para alimentar al ganado caprino. La disminución de alimento impacta directamente en la capacidad de producción de los criadores y en la cantidad de animales disponibles para comercialización.
A esta situación se suman la falta de estímulos para productores caprinos, la pérdida de consumo habitual entre parte de la población local y la preocupación por posibles afectaciones sanitarias al ganado, como la amenaza del gusano barrenador.
El problema no se limita a la llegada de turistas por el Mundial 2026. Restauranteros señalaron que se trata de una situación que se ha presentado desde hace varios años y que requiere medidas para fortalecer la producción regional.
La escasez del cabrito representa un reto para una tradición gastronómica vinculada con la identidad de Nuevo León, especialmente en una temporada en la que se espera una mayor demanda en restaurantes y destinos turísticos.
