Datos de la FGR señalan que los aseguramientos de combustible en Nuevo León aumentaron de un millón 100 mil litros en 2024 a más de 4.5 millones en 2026.
Los municipios de Allende, Apodaca y Cadereyta concentran seis de cada 10 litros incautados en el periodo analizado.
Nuevo León registra un incremento significativo en aseguramientos de hidrocarburo ilícito durante 2026, lo que ha colocado a la entidad entre los puntos de mayor atención nacional en materia de robo, almacenamiento y distribución ilegal de combustible.
De acuerdo con datos de la Fiscalía General de la República, los decomisos pasaron de un millón 100 mil litros en 2024 a 4 millones 536 mil 346 litros en 2026, lo que representa un aumento de hasta 312%. Al sumar los 2 millones 509 mil 169 litros asegurados en 2025, el total incautado entre 2024 y el 9 de julio de 2026 asciende a 8 millones 145 mil 515 litros.
Según los reportes, el valor comercial del combustible asegurado se estima entre 196 y 240 millones de pesos. Los decomisos se han concentrado principalmente en municipios estratégicos por el cruce de ductos de Petróleos Mexicanos y corredores carreteros utilizados para el transporte de hidrocarburos.
Allende encabeza la lista con 2 millones 405 mil 560 litros asegurados en dos operativos, seguido de Apodaca, con un millón 264 mil 650 litros, y Cadereyta, con un millón 250 mil 750 litros. Estas tres demarcaciones concentran 60.4% del volumen total incautado en el estado.
Además del combustible, en diversos operativos se han asegurado tractocamiones, autotanques, contenedores, bombas de trasiego y se han inhabilitado tomas clandestinas. Tan sólo en julio se reportaron aseguramientos de 54 mil 600 litros en García y 111 mil litros en Escobedo.
De acuerdo con investigaciones y reportes periodísticos, el esquema presuntamente incluye triangulación de combustible adquirido en Texas, ingreso por aduanas bajo conceptos distintos y posterior almacenamiento en patios ubicados en municipios como Salinas Victoria y Apodaca. Hasta el momento, autoridades y especialistas han señalado que el reto no sólo está en los decomisos, sino en identificar y detener a los operadores principales de estas redes.
